
Gabriela C. Torres Anadón
Cultivando nuestra salud psychological en todas las temporadas
Prepararse para ser madre conlleva una realidad profunda desde nuestro inside. Desde que fuimos niñas hasta convertirnos en mujer, esa forma de vernos en el futuro llamada maternidad; crecía dentro de cada una de nosotras.
Tu historia será exclusivamente tuya, tanto en lo retadora, como en lo maravillosa. El paso a la maternidad trae consigo una esperanza que muchas veces inicia en los momentos de espera. Esos momentos que son sostenidos por los anhelos y por cada pensamiento que le acompaña. De forma amplificada, ese espacio anhelado conlleva muchas entregas. Una de ellas es la entrega emocional y la otra es la entrega espiritual.
En cada una de esas entregas somos transformadas y cada una de ellas marca un inicio. Es en ese inicio donde se comienzan a desarrollar los diferentes tipos de mujeres en cada paso hacia la maternidad. Desde una esperanza que crece al igual que un vientre, pero no se limita a la parte biológica o a lo que resulta humanamente seen.
Cada experiencia es única
Permíteme confiarte un secreto: Cada voz es única. Nadie ha vivido exactamente lo que tú has vivido, aunque te identifiques. Tus experiencias, perspectivas y emociones son irrepetibles; y es precisamente en esa singularidad donde reside el valor de tu historia. Estoy segura de que tienes unos mensajes que nadie más tiene. Tu historia puede transformar vidas. Lo que para ti fue un momento de dolor, para otra mujer puede ser el inicio de una esperanza, en un espejo donde reconocerse sirve de guía para superar cada desafío.
El diseño de la maternidad y su rol en la vida de cada mujer es privilegiado. El mundo necesita amplificar el camino que se transita a la maternidad. Caminos y pasos trazados por mujeres que estén llenas de amor, sensibilidad y empatía.
A ti mujer que estás leyendo esto, si en algún momento has anhelado un futuro en el que te visualizas con un hijo en tus brazos te digo: “Eres dadora de vida”. Eres dadora de vida con tus palabras, con tu esperanza y con los frutos de tu labor.
La salud mental perinatal necesita continuar integrando esta mirada en todas las temporadas de vida de la mujer. Se necesitan profesionales que no tan solo celebren una maternidad dentro de los rangos de la normalidad o lo culturalmente conocido. Necesitamos profesionales que validen, comprendan y acompañen desde una mirada profunda e integral. Ahí se encuentra también un camino verdadero que merece ser vivido no tan solo con estar sino conociendo cómo estar.
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