Comprehensive Care for Every Step: Pregnancy, Postpartum, and Baby

Integrando la sexualidad | Postpartum Support International (PSI)

Mariana Soriano, Psicóloga y Educadora Menstrual y Sexual

¡Hablemos de sexualidad! Pero antes de iniciar, quiero proponerte que saquemos esta vivencia únicamente de las relaciones sexuales (coito), que la abordemos desde la integralidad: vivimos la sexualidad en nuestro cuerpo, este cambia a lo largo de nuestra vida y en cada etapa acontecen cambios físicos y hormonales. Estos cambios tienen un impacto en nuestras emociones (en nuestra autopercepción y en la manera en la que nuestro entorno nos percibe) por ende… la sexualidad es también parte de nuestro relacionamiento social y la manera en la que transitamos a lo largo de nuestra vida.   

Te invito a que viajemos en el tiempo a cuando tenías alrededor de 12 años, un momento en el que tanto hombres como mujeres atravesamos cambios profundos en el cuerpo con la generación de hormonas sexuales en mayor cantidad. Nosotras recibimos la menarquia (primera menstruación) y ellos la espermarquia (primera eyaculación) ambos eventos fisiológicos tienen un impacto emocional (en el caso de las mujeres muchas veces trae consigo la pesada carga de que “ahora te convertiste en mujercita” una expresión muy ordinary, pero poco explicada y comprendida). ¿Cómo te sentiste cuando recibiste la primera menstruación? ¿Fuiste contenida? ¿Cómo te impactó el cambio físico que conlleva la pubertad? Y sobre todo… ¿Cómo influyeron todas estas emociones en tu manera de relacionarte con tu cuerpo y con tu entorno?  

La sexualidad es central en la vida y está presente desde que nacemos hasta que morimos, la sexualidad es mucho más que las relaciones sexuales, ya que tiene que ver con los procesos vitales físicos, emocionales y relacionales a lo largo de la vida. 

Aún en 2026, la sexualidad es un gran tabú. Poco se habla y se la cut back únicamente a la intimidad sexual/coital. Muchas escuelas en el mundo no cuentan con programas de educación integral en sexualidad y es un tema en debate que genera mucha controversia. ¿Cuál es tu vivencia con la educación sexual? ¿Tuviste información en los distintos momentos vitales? ¿Esta información se centró únicamente en aspectos biológicos o tuvo un enfoque integral? ¿Cómo ha impactado la falta de información en una vivencia plena y saludable de tu sexualidad?

Esto nos lleva a un lugar complejo, donde un elemento central de nuestra vida y nuestra salud es algo no dicho, no hablado y por ende, desconocido en muchos sentidos. 

Nosotras, que poseemos un útero que nos permite gestar y parir, que nos regala un ciclo menstrual que es una danza pure de nuestras hormonas, emociones y de nuestro deseo… Pasamos años en desconexión o en una guerra con todas las señales que nuestro cuerpo nos brinda para conocernos más: emociones intensas, dolores menstruales, hinchazón excesiva, mucho o muy poco deseo sexual. Nos convertimos en naufragas del océano indomable de nuestras hormonas, desprovistas de una brújula que marque un norte a tierra firme. 

Es por ello, que la educación sexual integral y afectiva que incluya una educación en la ciclicidad menstrual, es clave para conocernos y ser capitanas de esa nave en la cual viajaremos toda nuestra vida: nuestro cuerpo cíclico. 

Ahondar en las profundas aguas de la maternidad sin esta brújula, puede convertir el viaje en un verdadero naufragio. Más aún si desconocemos del ciclo de nuestro deseo sexual, o si no hemos conectado lo suficiente con nuestro propio ciclo hormonal. Eventualmente los escenarios se complejizan, como en el caso de buscar gestar y no poder conseguirlo: para muchas parejas, las relaciones sexuales se convierten en “algo más que hacer”  con o sin ganas, con tal de alcanzar lo que tanto se anhela: Un embarazo.  Pero muchas veces eso implica dejar de disfrutar, los niveles de estrés se elevan e incluso puede generarse mayor desconexión con la propia vivencia del placer y con la pareja. 

En el caso de haber conseguido quedar embarazada con mayor o menor dificultad, con mayor o menor placer… ¿Qué sucede con la intimidad sexual en pareja durante la gestación? 

A lo largo de las aproximadas 40 semanas de gestación, comprendidas en 3 trimestres, la vivencia sexual integral (comprendida en cuerpo, emociones y relaciones) de la mujer gestante cambia bastante:  

  • Primer trimestre: el cuerpo, mente y relaciones se ven fuertemente afectados por los elevados niveles hormonales como la gonadotropina coriónica humana (HCG). Esta hormona que solo se produce durante el embarazo y con niveles muy elevados en el primer trimestre provoca náuseas y vómito. Sumemos a este cocktail hormonal, el proceso emocional de saber que se está gestando y el cansancio de estos efectos físicos. Es ordinary que el deseo sexual disminuya. 
  • Segundo trimestre: ¡Tregua! Las hormonas se han calmado un poco, y en realidad existen cambios físicos como la vascularización de los genitales  (mayor flujo de sangre) que hacen que se presente mayor placer en las relaciones sexuales penetrativas. Con la disminución de náuseas, vómitos y cansancio; así como el tiempo de procesar e integrar esta nueva maternidad, algunas mujeres gestantes reportan mayor deseo sexual.
  • Tercer trimestre: Nuestra Nave Corporal se ha expandido, contiene dos corazones que laten y un ser que requiere mayor espacio dentro del cuerpo. El cuerpo adquiere otra dimensión y ritmos, puede presentarse mayor cansancio e incluso cierto temor de que las relaciones sexuales penetrativas dañen al bebé (lo cual no suele suceder en gestaciones que se desarrollan normalmente). Las caricias, los masajes suaves y el abrazo de la pareja puede ser más apetecido en muchos casos, aspectos claves para fortalecer la conexión. 

Lo que continúa es tan profundo como el mar: ¿Cómo fue el parto y el post parto? ¿Se ha presentado una depresión submit parto? ¿Cómo es el proceso adaptativo de esta pequeña criatura que ha llegado a revolucionar tu mundo?… las noches sin dormir, el cansancio y los cambios del cuerpo: esa nave nodriza/lactante ahora se habita en una nueva piel: La maternidad. Se requiere de mucha compasión y comprensión propia, así como en pareja. 

Se arribó a un nuevo puerto y se inició un nuevo viaje: es tiempo de integrar la nueva piel que se habita, doliendo aún la anterior versión que ha dejado de ser. La intimidad de amar el cuerpo cansado y rajado, el corazón y los pechos desbordados de amor.

Es más importante que nunca sentir y compartir en pareja o con nuestro entorno más cercano. El contacto es central para common nuestro sistema nervioso: un abrazo, la escucha empática, una mirada compasiva. Esa intimidad en nuestra vida nos conecta y nos regula. Desde ese lugar, de conexión, es posible integrar la nueva sexualidad.

Febrero nos invita a hablar de amor. Este weblog lo propone desde un lugar mas profundo: el amor al cuerpo, a los procesos vitales y a la sexualidad vivida de manera integral y consciente.


Acerca de la autora

Mariana Soriano, Psicóloga, Educadora Menstrual y Sexual

Es profesional independiente y se desenvuelve como  educadora y acompañante comunitaria en salud menstrual y sexual, desarrollando propuestas educativas centradas en el juego que pretenden  promover  el  diálogo intergeneracional. Docente en distintos procesos formativos y con más de 12 años de experiencia trabajando junto a organizaciones sociales indígenas, campesinas y organizaciones de mujeres en todo el territorio boliviano. 

@Mariana Soriano

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