
Elba Andara, promotora de lactancia
Cuando nos convertimos en madres por primera vez, hay tanto que no se nombra, como, por ejemplo, el miedo a tener que estar disponible ¡sin condiciones! 24/7 para esa personita. Saltos al vacío, prioridades que ya no lo son, renuncias, ganancias, cansancios, mucho amor, resignificación del amor y cambios otra vez.
Quizás pienses: ¿podré hacerlo bien? ¿Seré suficiente? ¿Estaré a la altura de este reto? Quizás el miedo a estar sola en un país distinto al tuyo, sin crimson de apoyo, la soledad del puerperio, de la que nadie habla, el miedo al cambio de ti misma, de tus prioridades profesionales, educativas o cualquier otra, ¿qué más
cambiará? Son tantas cosas, que resultan abrumadoras…
Recuerda, confía en tu instinto
Confiar en nuestro instinto mamífero nos apoyará en el proceso, pero igual se necesita del acompañamiento de una tribu.
No hay curso, preparación, cuento de la abuelita, mamá o alguna otra mujer que explique la metamorfosis de la mujer, una vez que la cría llega a sus brazos; ves esa carita increíble, esas manitas chiquiticas y ya, cambió tu vida para siempre…
A algunas mujeres les cae el veinte un rato después de dar a luz; algunas saltan al vacío a la tan anhelada maternidad; algunas no sienten conexión alguna con ese momento; algunas sienten que la maternidad les da fuerza, propósito y coraje; lo que es inevitable, independientemente de las circunstancias, es que te conviertes en una mujer distinta.
Desde mi experiencia, quiero contarte que nombrar todo aquello que puedes sentir abrumador es una fuente de poder para este preciso momento. Alguien me dio un consejo: llevar un diario con todo lo que ocurría en el día, llevar la cuenta de las horas que daba pecho, las horas que dormía mi bebé, horas en que desayunaba, almorzaba y cenaba.
Esto, para mí, fue muy poderoso porque pude hacer un recuento de los días, que al principio se parecían mucho los unos a los otros mientras me iba adaptando a esta nueva etapa. Gracias a eso pude estar presente para mí, a pesar del cansancio y las largas horas de lactancia…
Cuando pude ir a terapia nuevamente, fue revelador lo que pude trabajar con mi queridísima psicóloga. Sé que tuve el privilegio de poder tener terapeuta en esta etapa; además, me hice de una tribu de mujeres que estaban pasando por lo mismo que yo, así que me sentí muy contenida, apoyada y escuchada, lo cual es esencial en esta etapa de adaptación. Yo diría que esos primeros tres meses después de la llegada del bebé son fundamentales.
Igual pasé por mi etapa de soledad, pues casi ninguna de mis amigas más cercanas period madre, así que me sentí un poco distante de mi círculo.
Lo que te puede ayudar
Escribir o grabar notas de voz en el teléfono, me dio la oportunidad de mirarme, de exteriorizar lo que iba pasando en mi cabeza y en mi mundo. Además, empecé a asistir a un círculo de mujeres puérperas al igual que yo y esto es algo que me apoyó muchísimo, también la experiencia de alguna mujer conocida que ya había pasado por la maternidad.
Lo que te digo es que no pases por esta etapa sin apoyarte en alguien, así sea a distancia, o buscar alguna herramienta que te acompañe en este momento de cambio tan profundo.
Abrazar la incertidumbre, entender que es mejor hecho que perfecto, soltar las ganas de hacer las cosas perfectas, incluir en la ecuación a nuestra pareja, familia, amigos, grupos de madres y padres puede allanar el camino para sentirnos contenidas en este momento tan retador.
Aquí quiero mencionar la importancia de involucrar a la pareja, hablarle, confiarle esos miedos y sentimientos de transformación radical. Él también está exhausto; él está cambiando, al igual que tú, sintiendo la misma incertidumbre. Recuerda que él es tu equipo de vida; juntos son los padres de esta criatura y dos nuevos seres después de la llegada de esta personita.
Dejarte fluir, tomar lo que te sirva y lo que no, dejarlo de lado, confiar en el instinto más primal, más salvaje, e ir viviendo un día a la vez.
Una práctica que puede ayudarte a adentrarte en tu maternidad
Te invito a que hagas una lista de cosas acerca de la maternidad que no nombras por miedo, porque quizás de esa forma sientes que no existen o no molestan, incluso aquellas que desconoces. En lo specific, creo que es un ejercicio difícil, pero que ordena el caos y puede ayudarte a darle forma a temas que te vengan afectando, incluso para llevarlos a terapia, contárselos a una amiga o a tu confidente, todo ayuda. Recuerda que lo que no se nombra, no existe.
Apoyo de PSI para familias hispanoparlantes
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