
Dalia Souroujon, Estudiante de Psicología
La alimentación durante el embarazo siempre ha sido un tema de conversación. En las consultas médicas prenatales, en los libros sobre maternidad, en los consejos de otros padres y hasta en la representación del embarazo en películas o en los medios. Escuchamos constantemente recomendaciones: “Devour suficiente hierro, evita el pescado crudo y el café, no consumas alcohol”. Más una larga lista de instrucciones sobre qué comer y qué evitar durante esta etapa.
Esta lista tiene gran importancia para la salud materna y fetal. Sin embargo, hay un aspecto que muchas veces falta cuando hablamos de la alimentación materna: los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) durante el embarazo y el posparto.
A pesar de que el embarazo puede ser un período de riesgo para los trastornos alimentarios, estas conversaciones siguen siendo relativamente escasas en el cuidado prenatal (American Being pregnant Affiliation, n.d.). Esto resulta particularmente relevante si consideramos que los trastornos de la conducta alimentaria suelen presentarse en mujeres jóvenes, precisamente durante los años en los que muchas comienzan a formar una familia.
Los trastornos de la conducta alimentaria incluyen condiciones como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón, entre otros. Las TCA no solo afectan la relación de una persona con la comida, sino que también tienen consecuencias físicas y psicológicas importantes tanto para la persona embarazada como para el feto (Chamorro, 2022).
El embarazo es una etapa en la que el cuerpo cambia mucho. Hay aumento de peso, cambios hormonales y una transformación física. Para algunas mujeres, estos cambios pueden provocar experiencias de dismorfia corporal o una sensación de extrañeza hacia su propio cuerpo. De pronto, el cuerpo se siente distinto.
Además, existe una thought cultural según la cual una mujer embarazada ve su cuerpo únicamente como un medio para el bebé. Como si el cuerpo dejara de ser suyo y, automáticamente, pasara a ser solamente un vehículo. Y luego, en el posparto, como ya no se tiene ese “uso”, el peso pre-fecundacional debiera regresar de inmediato.
Pero la realidad es mucho más compleja. El embarazo provoca cambios corporales intensos y rápidos, y es completamente regular sentirse diferente en el propio cuerpo durante esta etapa. Y aunque el cuerpo está creando otra vida, eso no significa que deje de pertenecerle a la madre.
Esta narrativa cultural ignora la compleja realidad biológica y psicológica del embarazo y el posparto. El cuerpo no vuelve automáticamente a su estado previo al embarazo. Los tejidos, los ligamentos y la musculatura se adaptan durante meses, influidos por hormonas como la relaxina, y el proceso de recuperación es gradual.
También es importante reconocer que el cuerpo de la madre sigue siendo suyo. Aunque esté gestando o haya gestado una vida, no se convierte en un objeto público. Cada mujer vive estos cambios de manera distinta y no siempre con alegría constante.
Por eso, hablar de cómo se siente el cuerpo durante el embarazo y el posparto también es una conversación sobre salud psychological. Reconocer estas experiencias ayuda a desmontar la presión estética y social que muchas mujeres enfrentan después del parto.
Además, los trastornos de la conducta alimentaria suelen estar relacionados con una necesidad de management, y el embarazo puede percibirse como una situación de pérdida de ese management (Chamorro, 2022).
Aunque las cifras varían según el estudio, se estima que entre el 5% y el 7% de las mujeres presentan algún tipo de trastorno alimentario durante el embarazo, incluyendo diagnósticos completos y conductas subclínicas (Micali et al., 2019). Sin embargo, el número actual podría
ser mayor, ya que muchas mujeres presentan conductas alimentarias problemáticas sin cumplir todos los criterios diagnósticos de un trastorno alimentario. Esto puede incluir restricción alimentaria, episodios de atracones o una preocupación intensa por el peso y el aumento de peso durante el embarazo.
Por ello, hablar de los TCA durante la etapa perinatal no es solo una cuestión de nutrición. También implica reconocer la importancia de la salud psychological materna, la presión social que existe sobre el cuerpo femenino y la necesidad de un cuidado prenatal que considere tanto el bienestar físico como el psicológico.
El objetivo no es generar culpa ni miedo, sino crear espacios de apoyo. Abrir la conversación sobre nutrición durante el embarazo implica ir más allá de las listas de alimentos permitidos o prohibidos. También implica reconocer la relación emocional y psicológica que muchas mujeres tienen con la comida y su propio cuerpo.
Porque al last, cuidar a la madre también significa cuidar al bebé.
El 2 de junio se celebra el Día Mundial de Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria (World Consuming Issues Motion Day) queremos invitarte a fomentar la conversación y educación sobre estos trastornos durante el embarazo. Recuerda no estás sola, no tienes la culpa. ¡Con ayuda, te sentirás mejor! Comparte este weblog de apoyo en salud psychological perinatal con quien lo necesite.
Apoyo de PSI para familias hispanoparlantes
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